Santiago Ascacibar incumplió su palabra y es refuerzo de Boca

Periodista: Donato Salmena

El barco sigue a flote pero el capitán se tiró igual

“En Estudiantes me siento bien. Siento el apoyo de la gente, de mi familia. Este es mi lugar en el mundo. En Argentina solo voy a jugar en Estudiantes” declaró “El Ruso” en TyC Sports.

Santiago Ascacibar incumplió su palabra y es nuevo refuerzo de Boca Juniors. No es una exageración ni un golpe bajo, es la descripción más justa de un momento que sufre el hincha de Estudiantes. Porque Ascacibar había sido claro y público: en la Argentina, solo iba a jugar en Estudiantes de La Plata.

Volver para encontrarse

Su recorrido explica por qué esas palabras pesaban. Ascacibar volvió de Europa con 25 años, después de un paso sin demasiado ruido, jugando en clubes de tercera línea dentro del mapa del fútbol europeo. Alemania primero, Italia después. No regresó como figura: volvió para realzar su carrera.

Y Estudiantes fue ese lugar. Durante tres años, el Pincha lo sostuvo, lo potenció y lo ayudó a reinventarse como jugador. Recuperó nivel y protagonismo. Se convirtió en una pieza clave, con liderazgo interno y sentido de pertenencia. Un futbolista que parecía entender perfectamente dónde estaba parado y qué representaba la camiseta.

Capitán y emblema

Ascasibar no fue uno más. Surgido del country, identificado desde siempre con el club, dejó huella deportiva y económica. Ganó cinco títulos con Estudiantes y en 2025 fue capitán del equipo, elegido nada menos que por José Sosa y Eduardo Domínguez. No por marketing, sino por ser ejemplo de lo que significa el club.

Fue una figura clave del equipo. Uno de esos jugadores que ordenan, empujan y representan. Incluso cuando el rendimiento no acompaña.

Un 2025 flojo, pero con cierre en alza

También es cierto que no tuvo un buen 2025. Ascacibar estuvo lejos de ser figura durante gran parte de la temporada. Su nivel fue bajo, irregular, y recién logró levantar, junto con todo el equipo, en los playoffs del Torneo Clausura, cuando Estudiantes volvió a mostrar carácter colectivo. No era figura, pero seguía siendo un referente.

Siempre dejó plata

En lo económico, los números son claros. En su primera etapa fue vendido a Alemania por US$ 8,5 millones, una de las transferencias más importantes del club. Cuando volvió, Estudiantes apostó fuerte y pagó alrededor de US$ 2,5 millones para repatriarlo. Ahora se va nuevamente, por una cifra cercana a los US$ 4 millones. Siempre dejó dinero en el club. Eso no se discute. Pero el fútbol no se mide solo en balances.

Boca, la presión y el rival directo

El conflicto aparece acá. Ascacibar presionó para irse a Boca Juniors. Descartó otras opciones, rechazó una posible salida al fútbol brasileño y cerró cualquier alternativa que no fuera el club de la Ribera. No fue una salida al exterior ni una venta estratégica: fue una elección.

Una elección que duele más por el contexto. Porque Estudiantes va a jugar la Copa Libertadores y Ascacibar era el capitán del equipo. Porque se va a un rival directo, que también juega la Libertadores y que competirá en el mismo escenario continental. Porque no se va cualquiera: se va el emblema.

El trasfondo personal se conoce: toda su familia es de Boca. Eso explica la decisión, pero no la contradicción.

 Estudiantes no se desarma, ni pierde el rumbo. El club sigue, con proyecto, con identidad y con jugadores que entienden el escudo. El barco está firme.

Ganó títulos, fue capitán, dejó dinero y defendió la camiseta. Todo eso convive en su historia. Pero también convive algo imposible de esquivar: la palabra, esta vez, no se cumplió.

 

2 comentarios en “Santiago Ascacibar incumplió su palabra y es refuerzo de Boca”

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *