Periodista: Agustín Cimini
Estudiantes perdió 1-0 frente a Vélez por la fecha 8 del Torneo Apertura y puso fin a una racha de 13 partidos sin derrotas que arrastraba desde los playoffs del Torneo Clausura. Lo cierto es que fue un partido que se escapó por pequeños factores que terminaron pesando demasiado.
Principalmente, no se entendió el ingreso de Facundo Farías en ese momento del partido. Por contexto y necesidad, con centros constantes y búsqueda aérea, parecía más lógico apostar antes por Adolfo Gaich para cargar el área y disputar con los centrales.
Por su parte, Fabricio Pérez no logró gravitar en la mitad de la cancha, un puesto que no es habitual para él. Le costó encontrar espacios, no pudo asociarse con claridad y el equipo sintió esa falta de conexión en la generación.
La dupla central respondió y estuvo a la altura del partido, al igual que los volantes, Mikel Amondarain y Ezequiel Piovi. Sin embargo, Eric Meza tuvo una noche floja, con errores en la toma de decisiones y poca claridad en los envíos.
Uno de los grandes déficits fue la ejecución: los centros no encontraron nunca una referencia clara. Ni precisión ni ventaja en el juego aéreo, un aspecto que terminó siendo determinante en un partido cerrado. Estudiantes no fue superado ampliamente, pero en este tipo de encuentros los detalles marcan la diferencia.
Con esta derrota, el Pincha resignó el invicto y dejó pasar una oportunidad importante para afirmarse en la parte alta de la tabla. Ahora, la atención se traslada al posible paro de AFA, que podría modificar el calendario y poner en duda el próximo compromiso frente a Platense previsto para el viernes.


