Llegó el día tan esperado: Estudiantes se enfrenta esta noche a Flamengo en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro, con el objetivo de conseguir el pase a la final de la Copa Libertadores. Después del empate sin goles en el Jorge Luis Hirschi, el equipo de Alexander Medina afrontará una parada de máxima exigencia ante uno de los principales candidatos al título, con la ilusión de dar el golpe en Brasil y quedar a un paso de la gloria continental.
La principal novedad en la previa es la habilitación de Marcos Rojo. Después de que la Conmebol rechazara su inscripción para el encuentro de ida, Estudiantes recurrió al Tribunal Arbitral del Deporte, que falló a favor del club y le permitió al defensor quedar a disposición del cuerpo técnico para la revancha. Así, el Pincha recupera una alternativa importante para una noche en la que cada detalle puede resultar determinante.
El plantel del León viajó completo a Río de Janeiro con la convicción de que la serie está abierta y la clasificación es posible. La última vez que Estudiantes disputó una semifinal de Libertadores fue en 2009, cuando eliminó a Nacional de Uruguay y avanzó hacia la consagración frente a Cruzeiro, en el Mineirão. Diecisiete años después, el León vuelve a encontrarse ante la posibilidad de alcanzar una nueva definición del torneo más importante de América.
Esta noche, Estudiantes tiene una cita con su historia. En un escenario imponente, frente a un rival de enorme jerarquía y con un lugar en la final en juego, deberá mostrar carácter, concentración y personalidad para sostener el sueño hasta el último minuto. El desafío es enorme, pero también lo es la oportunidad: el Pincha está a un paso de volver a pelear por América y buscará demostrar, una vez más, por qué su historia copera nunca deja de latir.


